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  1. miércoles, 10 de octubre de 2012



    "Cuando el alma quiere experimentar algo, proyecta una imagen y luego ingresa en ella", Meister Eckhart 
    (1260-1328), teólogo y filósofo. 

    He comenzado hace poco a leer este libro que ahora os presento. Siempre tuve interés por el tema y haciendo una breve investigación de cuales había en el mercado finalmente este consiguió llamar mi atención y curiosidad así que acabé por comprarlo en la Fnac.

    En él se abordan temas como las múltiples asociaciones que puede despertar una fotografía, un gráfico, o una palabra, en quien la ve, escucha, o lee.

    Está basado en "El hombre y sus símbolos", donde Jung reflexionaba sobre los arquetipos y el inconsciente colectivo. En "El libro de los símbolos (Reflexiones sobre las imágenes arquetípicas)" -publicado por la editorial Taschen- aborda desde distintas perspectivas los símbolos y sus diferentes lecturas. En este interesante trabajo de investigación, los símbolos son expuestos a partir de sus raíces etimológicas, el juego de los contrarios, la paradoja, o la manera en que cada cultura le da una interpretación especial, un plus particular.

    Los textos que encontramos en este libro son breves y orientados a demostrar una realidad arquetípica. Aunque a veces podamos o no estar de acuerdo con la visión dada de un símbolo, seguro encontraremos alguna coincidencia a partir de asociaciones alternativas.

    El libro está dividido en cinco grandes capítulos: Creación y Cosmos (agua, aire, viento, tiempo, fuego, luz y oscuridad, tierra); Reino Vegetal (árboles, plantas, flores mágicas); Reino Animal (criaturas acuáticas, arácnidos e insectos, aves, animales salvajes, animales domésticos); Mundo humano (cuerpo humano, movimiento y expresión, fundamentos del trabajo y la sociedad, herramientas y otros objetos, casa y hogar, edificios y monumentos, color, sonido) y Mundo Espiritual (seres mitológicos, ritos y sistemas sagrados, enfermedad y muerte y alma y psique).

    Las autoras de la obra explican en la introducción que "un símbolo tiene la misteriosa virtud de unir disparidades y de aportar con el tiempo significados y manifestaciones nuevas". Además añaden que "la física, la neurobiología y la genética aportaron recientemente nuevas imágenes simbólicas" que se han tenido en cuenta en la obra.

    Uno de los aspectos curiosos que transmite el libro, es que se pueden realizar asociaciones a partir de palabras. De este modo "respiración", puede conducir intuitivamente al lector hacia palabras como "viento", o "ave". Con ello vemos como se reflejan algunas de las inesperadas convergencias de la psique.

    Lo atractivo de este material es que a medida que vamos leyendo y descubrimos la definición de una palabra o símbolo, casi simultáneamente se descubren otros. Una imagen dispara innumerables palabras y todo parece concatenarse de tal manera, que permite abrir un universo infinito de posibilidades.

    Los recursos y alusiones provienen de un universo muy variado, pero sobre todo se tiene en cuenta la estructura de la psique y su repercusión en las diferentes manifestaciones culturales. La mayoría de las veces, incluye nociones que provienen de la antropología, la literatura, la alquimia, los sueños, el arte, la ciencia, la mitología, la religión o la filosofía.

    En definitiva lo encuentro un libro curioso y muy recomendable donde se invita, igual que el original escrito por el médico suizo, a indagar sobre los símbolos de una manera clara y comprensible y además está dirigido a un público no especializado.
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  2. martes, 2 de octubre de 2012


    A Idade do Céu

    de Jorge Drexler por Paulinho Moska


    Não somos mais
    Que uma gota de luz
    Uma estrela que cai
    Uma fagulha tão só
    Na idade do céu...

    Não somos o
    Que queríamos ser
    Somos um breve pulsar
    Em um silêncio antigo
    Com a idade do céu...

    Calma!
    Tudo está em calma
    Deixe que o beijo dure
    Deixe que o tempo cure
    Deixe que a alma
    Tenha a mesma idade
    Que a idade do céu...

    Oh! Oh!...Oh! Oh!

    Não somos mais
    Que um punhado de mar
    Uma piada de Deus
    Um capricho do sol
    No jardim do céu...

    Não damos pé
    Entre tanto tic tac
    Entre tanto Big Bang
    Somos um grão de sal
    No mar do céu...

    Calma!
    Tudo está em calma
    Deixe que o beijo dure
    Deixe que o tempo cure
    Deixe que a alma
    Tenha a mesma idade
    Que a idade do céu
    A mesma idade
    Que a idade do céu...


    Oh! Oh! Oh! Oh! Oh!...

    Calma!
    Tudo está em calma
    Deixe que o beijo dure
    Deixe que o tempo cure
    Deixe que a alma
    Tenha a mesma idade
    Que a idade do céu
    A mesma idade
    Que a idade do céu...(2x)

    A mesma idade
    Que a idade do céu...







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  3. Sobre el incienso


    El incienso (del latín incensum, participio de incendere, ‘encender’) es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que a menudo se añaden aceites esenciales de origen animal o vegetal, de forma que al arder


    La historia del incienso es milenaria. Encontramos referencias al incienso en el Antiguo Egipto, en las diferentes culturas de la Antigüedad, tanto en el Lejano Oriente, como en la India, en el Medio Oriente y en la América precolombina, en Europa y prácticamente en la mayor parte del mundo.


    Los antiguos egipcios preparaban un incienso al que le atribuían propiedades mágicas y llamaban kifi que se suponía daba dulces sueños y proporcionaba un estado de paz y bienestar a quien lo inhalaba. Los perfumes e inciensos jugaban una parte muy importante en sus vidas, lo usaban también en sus tratamientos médicos y en sus ceremonias religiosas y eran muy estimados. Suele decirse que su fragancia era tan penetrante e intensa que aún hoy día cuando se descubren tumbas con momias al abrirlas nos llega el olor de un incienso de hace más de 3000 años.

    Los hebreos usaban el incienso sobre todo para sus ceremonias religiosas pues inclusive se ordenaba en los libros religiosos “quemar incienso suave todas las mañanas en honor a Jehová”. Además lo empleaban para perfumar el hogar, purificaciones de mujeres y como obsequio propio de reyes, recordemos que cuando los tres sabios fueron al pesebre según cuenta la historia de la Navidad llevaban, oro, incienso y mirra.

    Los hindúes usaban inciensos para perfumar sus ropajes y en las ceremonias religiosas desde el nacimiento hasta la muerte así como para adorar a las deidades, una tradición que se sigue actualmente.

    Los musulmanes lo emplean también en las bodas y funerales y en otros eventos de su vida, los chinos y japoneses lo han usado siempre así como en otros pueblos y culturas por su fragancia y la facultad que se le atribuye de ser relajante e inductor de armonía y paz y acompañar la meditación budista.

    Asimismo los pueblos indígenas de América conocían la fuerza de los sahumerios y perfumes que utilizaban ampliamente.

    En general, la cultura del incienso acompaña a los pueblos en todos sus momentos importantes, el nacimiento, las iniciaciones, las fiestas, las bodas y la muerte y hoy día lo vemos lo mismo en una iglesia cristiana, un templo budista o hindú, una sinagoga hebrea, una mezquita, o un centro espiritual o de otras creencias así como de manera social en las casas y establecimientos para crear un ambiente agradable junto a velas aromáticas.


    Se estima que el incienso crea un estado de calma y relajación en nuestro entorno, que nos trae paz y calma, nos ayuda a trascender barreras, abre la mente, trae armonía al hogar, es un amigo en tiempos de soledad, suele ser revitalizador y crea un ambiente limpio y agradable.






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